Aprendiendo de tí

Hoy me adentré en esos capitulos donde me encontraba hablando contigo (hace ya bastante tiempo),
me sentí raro, toqué esa fibra que tanto daño me hace, pero aún así,
me arrancaste una sonrisa del rostro y recordé varios momentos que pasamos juntos.
 
No hace mucho, deseé volver a tener una platica contigo, aprender de tí, pero eso fué sólo un deseo…
pero cuando abrí uno de esos tantos libros que leías, sin darme cuenta de lo que contenía,
comencé a leerlo y el gusto por continuar leyendo sus páginas fué siendo mayor. Fue entonces que abrí el índice,
y noté que antes de irte, subrayaste varios capitulos que supongo, fuerón de tu interés.
Y como era de esperarse, los leí yo también, y me sentí incapaz de llorar,incapaz de sentir dolor…
porque al final, tan de repente… me enseñaste algo de lo que no sabía,
a pesar de que hoy ya no estás aquí, continuas ayudandome y es curioso como la vida crea un lazo,
porque sin querer deseé, sin querer abrí un libro que leías, y sin querer aprendí de tí.
 
Fué una sensación de bienestar, y es padre saber que puedo seguir aprendiendo de tí (aunque estés tan lejos de mí).
 
ABUELO… Gracias por ayudarme, por compartir tanto de tu grandioso saber y por darme tantos momentos de dicha.
Siempre estás en mi corazón.
"Pinche wey"
 
ORLANDO OSNAYA

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