Un nuevo amanecer

Estuve checando algunos apuntes de los semestres pasados y encontré una historia, una tarea que nos dejaron en segundo semestre para la materia Ciencias de la Comunicación;la tarea que nos dejaron era demasiado simple, redactar una historia cualquiera, como fuera.
 
La historia que redacté, es una mezcla de realidad con algo que nunca haría. Aqui se las dejo.
 
16 de Marzo 2006 (Un día antes de la entrega)

UN NUEVO AMANECER

  

Estoy en mi cuarto, atrapado tras puertas abiertas, observando todo a mi alrededor como si jamás lo hubiera visto, escuchando a las paredes lo que han callado de mi vida, con los ojos abiertos de par en par y sin encontrar el alivio que mi alma me pide a gritos, sin poder dormir, sin poder comer, con la melancolía que invade a mi corazón cada vez que una lagrima corre por mi mejilla, mas débil, sin fuerzas…

 

Es de noche y trato de interpretar el silencio, darle sentido a mi vida, de encontrar el detalle más pequeño para darle un significado, de tomar el control de mis emociones intentando no gritar con el llanto mas profundo de mi dolor.

 

¿Qué me pasa? No lo sé, quiero dormir pero no puedo.

 

Son la 1:34 de la madrugada, solo se oye el silencio de la noche; su tranquilidad, su arte y su poesía junto con un alma perturbada buscando una salida (yo).

 

Camino hacía la pequeña sala de mi casa pero no puedo mantenerme en pie, camino solo con los ojos y con lo poco que me queda de fuerza, tratando de llegar a un destino sin salida, sin nombre, sin sentido pero al final de todo un destino; me acerqué al librero y tomé aquel frasco con la locura en las manos y con la mente atormentada. Lo abrí y comencé a tomarme una a una las patillas, antes de tomar la novena pastilla, un suspiro salió de la cárcel, del alma, entonces descubrí que la vida comenzaba a volar de mis manos, la muerte estaba ahí esperando por mí, me recosté en el sillón y solo recuerdo irme de aquí, me quedé dormido quizá con la esperanza de no volver a despertar jamás.

 

Pronto abrí los ojos, me encontraba en el mismo sillón, en la misma tranquilidad de la noche, con la luz de un nuevo amanecer asomándose por el horizonte, con el mismo dolor en el alma y con ganas de no volver a vivir una noche más.

 

Volví a levantarme aún más débil, con la vista nublada y con un zumbido en los oídos, caminé hacía la ventana y me quedé atrapado entre los pensamientos y las sensaciones, y entonces sentí la pena más enorme, no podía ni verme a través del opaco reflejo de la ventana, que me permitía presenciar el amanecer. Lo vi, lo sentí y volví a nacer, para jamás morir otra vez por una noche de pena y ansiedad. “NO VALE LA PENA AHOGARSE TANTO SI HAY TRISTEZA O LLANTO, SÓLO APRENDER” pensé. Y una sonrisa se dibujo en mi rostro.

 

La noche siguiente terminé una vez mas recostado en el sillón, escribiendo esta carta.

Orlando Osnaya

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s