Como me cuesta… lidiar con la dama de negro.

Qué manera de comenzar el año, aunque no era lo que esperaba realmente.

Justo estoy a punto de partir a ese último lugar, que en palabras de él fueron: “Si muero, quiero que sea ahí, en esos velatorios, están muy bonitos”. Ahhh, querida dama, a veces pienso que lidiar contigo será lo último que haré, literalmente hablando. Y es que con el pasar de los años, te veo tan lejos, te veo tan cerca, te veo a mi lado, te veo a lo lejos, que no sé en qué momento será mi momento. Pero no se trata de mí, se trata de él, aunque no dejas de incomodarme cada vez que alguien se va de mi vida para siempre de manera física. Eres un encanto de mujer, y es precisamente por eso que te tengo un respeto tremendo, porque sabes en qué momento llegar y cómo llegar.

Por el momento, mientras salen estas últimas palabras, antes de irlo a ver, a ese lugar que es “bonito”, sólo espero poder lidiar con las frases, las voces de mis miedos más profundos, porque la muerte es un tema especial y delicado para mí. Pero es que mi primo, El Ponk, me necesita, porque él es casi mi hermano, y ahí quiero estar, para poder estar a su lado y al tuyo. Veamos qué sucede… mientras tanto, dejaré un minuto de silencio para tí, y cuando regrese a casa, después de verte por última vez, probablemente llegaré a casa de una manera diferente, para continuar con este escrito.

11:39pm (MI MINUTO DE SILENCIO)

(MI MINUTO DE SILENCIO) 2:38am

Y así es como termina MI día, con un sueño que pesa infinitamente, con las manos temblorosas, con un hueco en el pecho, y con algo de malestar en el alma. No fue tan difícil después de todo, te vi como siempre, aunque sé que no podías mas verme, puesto que sé que ya no hay nada más. Al menos tengo una bonita sensación en el corazón, de que pude llamarte tío, y compartir mi vida contigo. Prometo ver a mi primo Ponk por tí, que fue siempre tu mayor logro. Como me cuesta… lidiar con la dama de negro, pero esta vez creo, pienso, fue diferente. Ya estás descansando y en paz.

 

De aquí hasta allá tío, te mando un fuerte abrazo sideral, para recordarte por siempre.

ORLANDO OSNAYA

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