Y así se sintió él

A seguir, vamos a seguir con las decisiones que hemos tomado, que sin querer queriendo ni las he siquiera pensado, estudiado y más estúpidamente entre dicho: “tomado”.

Pero es que las cosas son así, con ese tremendo pensar entre la ruptura y la unión, entre la distancia, la soledad, la cercanía, y la respiración, que bello, hermoso y alucinante: “hoy puedo, hoy quiero”. Aún así, ahora que YA ha pasado, observo que mas allá de las palabras, el corazón se funde en mi mismo, como dándose la oportunidad de comenzar de nuevo, quizás por el momento, comenzar a desnudar de a poco el alma, porque la realidad es que la soledad a veces hace bien, tanto bien, a nivel de mis dedos tocando la sinceridad, evitando la mentira, cruel, vil, la única, la más grande, la que uno mismo se implanta. Por eso, Culpa, ya no haya ni como aferrarse a mi cuerpo, porque ya no tiene conciencia de la cual alimentarse, porque parece que la oscuridad que vivía en mí, se ha vuelto luz; parece que ya no tiene de qué sobrevivir n.n

Comenzar donde me quedé hace más de un año, cerrar ciclos, esperando jamás tener que apretarme el pecho, deberá ser lo mejor que me haya pasado a los 30 años, me trae un momento lleno de serenidad incontrolada, que en los últimos días, he notado con suspiros que viajan a ese coche al que no me he subido.

He dejado de ser ese héroe, llamado, Oppa Chan. Sólo espero que no me pasé como a todo super héroe en busca de auxilio: arrepentirse de lo que ha hecho. Por fin me fundiré en mí, me debo tanto, ahora sí, a seguir como lo que era, hace más de un año.

(Y así se sintió él)

“Las voces del olvido a veces se mantienen unidas a esta alma tan llena de mí, que con esa misma tempestad que llegó, ahora en la profunda bendición de mi perdón, la puedo recorrer de principio a fin, sin tener que ver el pasado como lo último que hubiera hecho, sino como el principio del conocimiento de lo que nunca quise ser, recordándome que un error puede corregirse, si la verdad y sólo la verdad sale de los labios rompiendo así los propios estigmas y lo horrendo que se puede ser, por evitarmee creer alguien que no era y que nunca quise ser, al fin y acabo la vida es una hermosa enseñanza que a veces duele. Pero he vuelto, y estoy aquí, tratando de comenzar donde me quedé hace más de un año y eso lo vale, aunque haya tenido que pasar, todo lo que nunca hubiera querido pasar. Qué bello aprendizaje es mirar atrás sin tener que sentir culpa, y ser como Batman, que superó sus miedos, aprendiendo a convivir con ellos,  como cuando me tomé esa foto, hace más de un año, me sentía tan fuerte, para allá voy, otra vez, otra vez…”

 SAM_0299

(Apagó su máquina y se fue a dormir…)

ORLANDO OSNAYA

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3 marzo, 2014 · 1:36 AM

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