Me encantó San Cristóbal de las casas.

La educación es un servicio público esencial que no debería estar regida bajo la opresión de política de algunos cuántos. Es difícil imaginarme que esta idea de “opresión”, está presente en la educación como un sistema que se rige en sí misma como un simple negocio, donde el dinero es la materia prima sobreexpuesto al sistema educacional. En palabras simples, la educación es en sí misma, es un bonito negocio que funciona con dinero y bajo regímenes políticos; se pierde en ese manto de corrupción e hipocresía de quienes dicen, la educación es para todos, la educación es un servicio público, la educación debe de llegar a todas partes y a todas las personas.

Siento que no sé ni siquiera de qué estoy hablando, pero es que realmente me di cuenta que siempre lo supe, pero me he es difícil aceptarlo. Estar sentado frente a un monitor, en una oficina, donde todo es estadística y números, por supuesto que con esa idea era fácil ver a la educación como un TODO, porque de hecho, el modelo educativo de mi institución, está basado en el estudiante, o al menos eso creía. La realidad es, que allá afuera, saliendo de la oficina, y dejando de lado las estadísticas y los números, lo “realmente real” tiene muchísimo más peso que aquellas estadísticas y números de los que tanto he hablado y de lo que tanto pensaba y creía como individuo.

Dar apoyo a una comunidad indígena en Chiapas, donde hay carencias, no hay más que 5 ó 4 máquinas por comunidad, no existe internet y las condiciones son precarias, ha sido lo más importante que he hecho desde que llevo trabajando. Llevarles un poquito de lo que hace mi institución, ha sido un grandioso reto que concluí satisfactoriamente. Pero este noble acto no es más que un bonito acto político orquesteado por algunos “entes”. Al parecer la idea era solo tomarse una foto con las presidencias municipales de aquellas comunidades indígenas, pero además de eso, sacar provecho de la organización con quienes nos coordinamos para hacer el trabajo y de quienes llevaban la batuta de todo lo que se buscaba para dar apoyo a esas comunidades. Me avergüenza saber que mi institución sacó provecho de las circunstancias, e intentó absorber las ideas de otros apropiándose de ellas, sólo para poder pavonearse enfrente de quienes ignoran la realidad, el acto político combinado con la educación, son como el aceite con el agua, y si no has aprendido un poco de química, seguro sabrás que no se mezclan, pero en Chiapas, buscaron la forma de llevarlo al siguiente nivel, se burlaron de organismos que REALMENTE sí intentan ayudar a los poblados indígenas, y sacaron provecho de las circunstancias. La educación es un NEGOCIO, y me da pena haber estado ahí para mirarlo como se mira una decepción, pero me da más pena, trabajar para esa institución.

Lo único que me llevo de ese grandioso viaje, es que hice lo propio, lo hice bien, ayudé y apoyé muy por encima de lo que me dijeron mis jefes, burlándome inclusive, rompiendo las reglas. Creo que una cosa compensa a la otra, de cualquier manera nunca lo sabrán, porque ayudar a Bruja Violeta, UNITOK, y otros (los organismos que hacen posible que llegue la educación a las comunidades indígenas) fue como sentirme identificado conmigo.

Cada vez más odio a mi país, ese pensamiento de identidad con mi patria, se muere con la mierda que hay en ella.

Ahhhhh, me encantó San Cristóbal de las casas.

ORLANDO OSNAYA

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