De nuevo, tú.

Y ahí vienes, y ahí comienzas, en absoluto llegas, como si fuera un hecho que considerar cada vez que la mente se torna afligida de tanto pensar, de tanto meditar, de ser, de querer y no querer.

Me veo en el interior de mis pensamientos perdido, preguntándome si esto es lo que quiero, porque a decir verdad sé que es lo que quiero, pero no puedo verme reflejado si quiera del otro lado de esos ojos que a solas parecen que se van y que de a poco guardan para si, lo que nunca podré obtener en ellos: el resplandor de mi alma como si fuera yo también importante.

A decir verdad creo que no soy indispensable, y eso es un gesto que se puede ver en las acciones que disfrazadas de toques de gracia y gentiles, me apartan de la realidad que cierne mi corazón, y es esa realidad que no puedo empatar con lo que quiero, y con lo puedo observar que no existe para ella.

Creo y presiento que puedo verme caminando de nuevo a solas, sin temor a decir que quizás, es lo que me prepara este espacio, y es ahora que si vienes y vas, al menos puedo decir que he disfrutado de nuevo, aquellos suspiros de noche al dormir y al despertar, cálidos por la mañana, fugaces por la noche.

 De nuevo, tú.

ORLANDO OSNAYA

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